Twenty-Sixth Sunday in Ordinary Time (A) – 10.1.23

Sep 28, 2023

 

Twenty-Sixth Sunday in Ordinary Time • October 1, 2023

“Turn our hearts around, flood our souls completely.
Hold us in your mercy. Change us with your love.”

Turn Our Hearts Around; Trevor Thomson, arr. Ed Bolduc

In this Sunday’s gospel, Jesus deals a pretty hefty blow to the chief priests and elders, basically telling them they’re destined for the back of the “salvation line,” behind those they considered heinous sinners—as the latter even get a divine shout-out for listening and believing! In the parable of the two sons, it’s evident that the door to salvation is left open for us to repent and turn back to God’s ways. We can even infer a hint of preference for this scenario over those who give lip service to God and then fail to follow through. How often have we been quick to tell God, “sure, no problem” only to fall short of the true discipleship required of us? Luckily, Saint Paul provides step-by-step instructions: “do nothing out of selfishness; rather, humbly regard others as more important than yourselves.” If we follow this path, even if late showing up to the vineyard, God is always there waiting for our return.

-Peter M. Kolar

 

Vigésimo Sexto Domingo del Tiempo Ordinario• 1 de octubre de 2023

“Da la vuelta a nuestros corazones,
inunda nuestras almas por completo.
Abrázanos con tu misericordia.
Cámbianos con tu amor.
“.

Turn Our Hearts Around; Trevor Thomson, arr. Ed Bolduc

En el Evangelio de este domingo, Jesús asesta un duro golpe a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos, diciéndoles básicamente que están destinados al final de la “fila de la salvación”, detrás de los que ellos consideraban pecadores atroces, ¡ya que estos últimos incluso reciben un saludo divino por escuchar y creer! En la parábola de los dos hijos, es evidente que la puerta de la salvación se deja abierta para que nos arrepintamos y volvamos a los caminos de Dios. Incluso podemos deducir que se prefiere esta situación a la de los que se rinden a Dios de boca y luego no lo cumplen. ¿Cuántas veces nos hemos apresurado a decirle a Dios: “Claro, no hay problema”, para luego quedarnos cortos en el verdadero discipulado que se requiere de nosotros? Por suerte, san Pablo nos da instrucciones paso a paso: “no hagan nada por egoísmo; antes bien, consideren humildemente a los demás como más importantes que ustedes mismos”. Si seguimos este camino, aunque lleguemos tarde a la viña, Dios siempre estará allí esperando nuestro regreso.

 

-Peter M. Kolar